Viajes

Desde que se celebrara la primera edición de la Feria del Libro de Madrid, allá por el año 1933, el evento no ha cesado de crecer y de imbricarse, más y máFeria del Libro TIBERMOTORs, en la vida cultural de Madrid. Edición a edición, el creciente aumento de solicitudes de participación de libreros, editores y distribuidores obligó a buscar un nuevo espacio, y por ello, en 1967, la Feria se trasladó al Parque de El Retiro. El tiempo ha demostrado el acierto en la elección de este espacio, hoy estrechamente ligado a esta cita anual con el libro y la lectura.

En el español que se habla en México, Mordida es darle un bocado a la comida… y en el logo de la cadena de restaurantes La Mordida Joaquin Sabina Restaurante La Mordida(en realidad, seis restaurantes y una taquería repartidos por Madrid) aparece una sensual boca mordiendo un chile. Todo encaja. ¿Y a quien se le ocurrió el nombre? A un batería de Joaquín Sabina. Y es que el autor de Pongamos que Hablamos de Madrid es uno de los socios de la empresa. Han pasado más de 20 años desde que la empresa abrió su primer local en la calle Belén, en el centro de Madrid… y la cadena de restaurantes mantiene sus señas de identidad: una muy buena relación calidad/precio y una decoración divertida, impactante, muy agradable.

Calle del Pez TibermotorAsí se titula la muy conocida canción de Manu Chau, haciendo a este castizo barrio del centro de Madrid. Y dentro de este barrio (totalmente recomendable por sus muchos bares, cafés y restaurantes… además de por ser el lugar donde nació la famosa Movida Madrileña) no hay que dejar de perderse por la muy popular Calle del Pez… una calle que aparece ya en los primeros mapas que se tienen de Madrid. Estamos hablando del siglo XVII, aunque, por aquel entonces la hoy Calle del Pez se llamaba Calle de la Fuente del Cura.

6848389283_a444f4223a_oLos puedes encontrar en la guía Los 50 Bares Maestros de Madrid. Se vende junto al número de abril de la revista Tapas -también se entregó, el pasado domingo 17 de abril, junto con la edición dominical del diario El País-. Si no tienes un ejemplar, te recomendamos que se la pidas a tu kiosquero de cabecera. Dentro de cada ejemplar, una colaboración de la revista Tapas y Mahou, se homenajea y describe a los bares y tascas madrileños en los que se tiran las mejores cervezas.

Jardines Palacio de AnglonaPodría decirse que este lugar es, casi, casi, un jardín secreto. Esto es una garantía de que, durante nuestra visita, no nos vamos a encontrar allí con demasiada gente. Diseñado y realizado en el siglo XVIII, este pequeño remanso de paz del centro de Madrid (apenas 500 metros cuadrados) fue propiedad de una familia noble de Madrid. Sin embargo, hoy pertenece al ayuntamiento de Madrid… por lo que podemos entrar todos.

Buitrago de LozoyaBuitrago de Lozoya, a tan 78 kilómetros de Madrid por la A-1 (poco más de 50 minutos de viaje), es uno de esos lugares que sorprenden… cuando se visitan por vez primera. Eso sí, lo primero que tendremos que saber es que Buitrago de Lozoya, visto sobre el mapa, está situado entre la autovía de Burgos y un amplio meandro dibujado por el río Lozoya. ¿Un atractivo potente para acercarse a este pueblo? Pues, por ejemplo, que Buitrago de Lozoya es la única población de la Comunidad de Madrid que conserva, casi completo, su recinto fortificado. En total, han llegado hasta nuestros días casi 800 metros de muralla.

Ya está aquí la Semana Santa, una época ideal para viajar y disfrutar de tu Volvo, perderse por algún lugar bonito Cofrades del Descendimiento. Semana Santa. ZARAGOZAy disfrutar de unos magníficos días en familia. Claro que, si uno no se prepara bien -o no prepara bien su coche- la Semana Santa soñada… puede convertirse en un auténtico desafío (y qué decir si vamos a viajar con peques en el coche). Teniendo muy presente que tu seguridad, y la de los tuyos, es lo más importante… aquí te dejamos una serie de recomendaciones para que tu viaje (y el de los tuyos) sea lo más placentero posible.

DinopolisHace 144 millones de años, parte de la actual provincia de Teruel era una comarca litoral. Allí, en el terreno fangoso de aquellas playas, los dinosaurios dejaron sus huellas. ¿No nos creéis? Pues si queréis comprobarlo con vuestros propios ojos, no tenéis más que coger vuestro Volvo y acercaros al pueblo de Galve, a 55 kilómetros de la capital de la provincia. A las afueras de este pueblo aquellos dinosaurios dejaron un rastro de huellas… que hoy es fácil de seguir.